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lunes, 1 de febrero de 2016
martes, 19 de enero de 2016
domingo, 17 de enero de 2016
sábado, 16 de enero de 2016
Ángulos entre paralelas
Dos rectas
que se cortan decimos que son secantes. Al cortarse determinan 4 ángulos, como
puedes ver en la figura. Pero esos ángulos están relacionados entre sí, de modo
que si conociéramos cuanto mide uno de ellos, podríamos determinar
inmediatamente los otros tres.
Según la
posición de los ángulos con respecto a las rectas, reciben distintos nombres.
Los llamamos ángulos opuestos por el vértice cuando comparten el vértice y los
lados de uno son prolongación de los lados del otro, como sucede en los ángulos
A y C. Decimos que son ángulos adyacentes cuando tienen el vértice y un lado
común y los otros lados tales que uno es prolongación del otro. Son adyacentes,
por ejemplo, el A y el B.
Cuando dos
rectas paralelas son cortadas por otra recta, a la que llamaremos transversal
se forman 8 ángulos, como puedes ver en la figura. Estos ocho ángulos también
guardan una estrecha relación entre sí, de modo que, como en el caso anterior,
en cuanto conocemos uno de ellos podemos averiguar lo que valen los demás.
La posición
relativa de los ángulos con respecto a las rectas hace que esos ángulos reciban
unos nombres específicos. Así, llamamos ángulos correspondientes a los que
están situados al mismo lado de las paralelas y al mismo lado de la
transversal. Son correspondientes, por ejemplo, el A y el E, o también el B y
el F.
Llamamos
ángulos alternos internos los que están a distinto lado de las paralelas y a
distinto lado de la transversal. Son alternos internos el B y el H y también el
C y el E.
Son ángulos
alternos externos los que están en la parte exterior de las paralelas, a
distinto lado de ellas y a distinto lado de la transversal.
puntos notables del triangulo
Altura es
cada una de las rectas perpendiculares trazadas desde un vértice al lado
opuesto (o su prolongación).
Ortocentro
Es el punto
de corte de las tres alturas.
Medianas de
un triángulo
Mediana es
cada una de las rectas que une el punto medio de un lado con el vértice
opuesto.
Baricentro
Baricentro
Es el punto
de corte de las tres medianas.
El
baricentro divide a cada mediana en dos segmentos, el segmento que une el
baricentro con el vértice mide el doble que el segmento que une baricentro con
el punto medio del lado opuesto.
BG = 2GA
Mediatrices
de un triángulo
Mediatriz es
cada una de las rectas perpendiculares trazadas a un lado por su punto medio.
Circuncentro
Circuncentro
Es el punto
de corte de las tres mediatrices.
Es el centro
de una circunferencia circunscrita al triángulo.
Bisectrices
de un triángulo
Bisectriz es
cada una de las rectas que divide a un ángulo en dos ángulos iguales.
Incentro
Es el punto
de corte de las tres bisetrices.
Es el centro
de una circunferencia inscrita en el triángulo.
Recta de
Euler
Recta de
Euler
El
ortocentro, el baricentro y el circuncentro de un triángulo no equilátero están
alineados; es decir, pertenecen a la misma recta, llamada recta de Euler.
propiedades de las figuras planas
El estudio
de las figuras planas y sus propiedades geométricas, abarca a los polígonos en
general — tanto regulares como irregulares — como así también al círculo, que
puede ser considerado un caso especial de polígono.
Dicho
estudio comprende:
Las
relaciones referentes a las líneas, puntos y ángulos de los polígonos
regulares;
Los métodos
para el dibujo de los polígonos regulares;
Los métodos
para el cálculo de la superficie de los polígonos regulares e irregulares.
Líneas y
puntos en los polígonos. En los polígonos regulares, se consideran las
propiedades geométricas de las siguientes líneas y puntos:
El perímetro — que está
formado por la continuidad, o la suma, de todos sus lados.
La diagonal — que es la
línea que une dos ángulos no consecutivos.
El centro — que es el
punto que se encuentra a una misma distancia de todos sus vértices.
El radio — que es la línea que une el centro
con uno de sus vértices; por lo cual un polígono regular tiene tantos radios
como ángulos.
El apotema — que es la línea perpendicular que
une el centro con cualquiera de sus lados; por lo cual un polígono regular
tiene tantos apotemas como lados.
Ir al
principio
Líneas y puntos en el círculo.
El círculo es la figura plana delimitada por
la circunferencia; por lo que a los efectos geométricos equivale a un polígono
regular con infinitos lados.
En el círculo se consideran las propiedades
geométricas de las siguientes líneas y puntos:
La circunferencia — que lo delimita, y que es el
equivalente al perímetro.
El centro — es el punto del cual equidistan todos
los puntos de la circunferencia.
El radio — es la medida de distancia entre el
centro y la circunferencia, es el equivalente al radio de los polígonos
regulares, y también al apotema.
El diámetro — que es la línea que pasando por el
centro une dos puntos opuestos de la circunferencia, y por lo tanto mide el
doble del radio, es el equivalente a la diagonal.
La secante — que es la línea que incluye dos
puntos de la circunferencia, sin pasar por el centro. El tramo entre esos
puntos, es la cuerda.
La tangente — que es la una línea recta que toca
solamente un punto de la circunferencia.
El arco — que es el tramo de la
circunferencia comprendido entre dos puntos distintos de la misma.
La flecha — que es la una línea perpendicular al
punto medio de la secante, que lo une con la circunferencia.
El sector — que es la superficie comprendida
entre dos radios y el arco que delimitan.
Los ángulos en los polígonos. En los polígonos regulares se distinguen dos
tipos de ángulos:
Los ángulos interiores — que son los que se forman en el
vértice entre los lados.
Los ángulos centrales — que son los que se forman con
vértice en el centro del polígono, y cuyos lados son los radios que unen ese
centro a dos vértices consecutivos. Por lo tanto, un polígono regular tiene
tantos ángulos centrales, todos iguales, como lados.
Por lo tanto, como la medida de la suma de
todos los ángulos que pueden formarse alrededor de un punto, es de 360° la
medida del ángulo central de un polígono regular es igual a 360 dividido por la
cantidad de lados.
Ángulo
central del triángulo equilátero: 360° ÷ 3 = 120°.
Ángulo
central del cuadrado: 360° ÷ 4 = 90°.
Ángulo
central del pentágono: 360° ÷ 5 = 72°.
Ángulo
central del hexágono: 360° ÷ 6 = 60°.
Ángulo
central del octógono: 360° ÷ 8 = 45°.
Ángulo
central del decágono: 360° ÷ 10 = 36°.
Polígonos inscriptos y
circunscriptos.
Se dice que
un polígono está inscripto en un círculo, cuando todos los vértices coinciden
con puntos de su circunferencia.
Se dice que
un polígono está circunscripto en un círculo, cuando los puntos medios de todos
sus lados coinciden con puntos de su circunsferencia.
Esa
determinación se realiza a partir del conocimiento de los valores de los
ángulos centrales del polígono que se desea construir.
Para trazar un triángulo equilátero inscripto
en un círculo, manteniendo el radio (abertura del compás) empleado para trazar
el círculo, se determina un punto de la circunferencia (preferiblemente en la
vertical inferior de su centro), y centrando en ese punto se traza un arco con
extremos en la circunsferencia.
Los puntos
de intersección (A y B) determinan un lado del triángulo equilátero; por lo
cual tomando la medida de ese segmento con el compás y trasladándola sobre la
parte superior de la circunferencia, se determinará el vértice (C) de unión de
los otros dos lados.
Cálculo de la superficie de las
figuras planas.
La medida de la superficie de las figuras
planas, se designa corrientemente en geometría con el nombre de área. Ella se
expresa en unidades de medida de superficie, que se basan en la figura del
cuadrado; por lo cual se llaman metros, decímetros o centímetros cuadrados.
El punto de
partida para la determinación del método aritmético de cálculo de la medida de
la superficie comprendida en las figuras geométricas planas, es el estudio del
cuadrado.
Subdividiendo un cuadrado en varios cuadrados
cuyo lado sea una parte del cuadrado original, resulta fácil apreciar que la
cantidad de cuadrados menores — que pueden considerarse como unidad de medida —
es igual a la multiplicación del número de cuadrados contenidos en dos de los
lados del cuadrado originario: 5 × 5 = 25.
Conviniendo
en denominar base al lado horizontal del cuadrado original, y altura el
vertical; el procedimiento de cálculo de la superficie del cuadro puede
expresarse en la fórmula:
SUPERFICIE
DEL CUADRADO = BASE × ALTURA
En el caso
del rectángulo, el mismo procedimiento permite establecer que el procedimiento
de cálculo de su superficie es igual al del cuadrado: 5 × 8 = 40.
SUPERFICIE
DEL RECTÁNGULO = BASE × ALTURA
La fórmula
de cálculo del área del triángulo, es una derivación de las anteriores,
atendiendo a que la diagonal de rectángulos lo divide en dos triángulos; por lo
cual la superficie de todo triángulo es igual a la mitad de la del polígono que
resultaría de duplicarlo tomando uno de sus lados como eje de simetría: 5 × 8 =
40 ÷ 2 = 20. Si se observa un trapecio, se percibe que cada una de sus
diagonales lo convierte en la suma de dos triángulos.
Por lo
tanto, la superficie de un trapecio es la suma de las superficies de uno de los
dos pares de triángulos que se forman al trazar una diagonal.
En el trapecio, se denomina base mayor al
mayor de sus lados paralelos, y base menor al otro lado paralelo. De tal
manera, la base mayor resulta ser la base de uno de los triángulos, y la base
menor resulta ser la base del otro; en tanto que la altura del trapecio es la
altura de ambos triángulos. Puede obtenerse la suma de ambas superficies en una
única operación, sumando ambas bases, dividiendo el resultado entre 2, y
multiplicando por la altura: 9 + 6 = 15 ÷ 2 = 7,5 × 5 = 37,5.
Propiedad
fundamental de los polígonos regulares.
Observando
las resultantes del estudio de las líneas de los polígonos regulares se detecta
la siguiente propiedad fundamental:
En todos los polígonos regulares, el trazado
de sus radios los divide en tantos triángulos como lados posean; cuyas alturas
son iguales al apotema del polígono, y cuyas bases sumadas son iguales al
perímetro del polígono.
En consecuencia, la superficie de un polígono regular será igual a la suma de las superficies de los triángulos que lo forman. Extendiendo la fórmula de cálculo de la superficie del triángulo, se deduce:
martes, 12 de enero de 2016
Argumentos a favor y en contra de la armonía del rectángulo áureo
Desde los tiempos antiguos el perfeccionamiento de la
arquitectura depende del establecimiento de interrelaciones armónicas dentro de
un mismo edificio, las obras que consideramos maestras presentan una cadena de
proporciones afines entre ellas. De entre los diversos sistemas proporcionales
hay uno que ha jugado un papel muy destacado, la Sección Áurea: 1/1,618. Al
encontrarse este número proporcional entre las formas animales y vegetales nos
acerca a la naturaleza... La proporción es lo que puede purificar la
arquitectura con la armonía matemática del pasado y reconciliarla con la
naturaleza.
Una de las operaciones más sencillas que existen para
afrontar el tema de la proporción consiste en dividir un segmento de línea de
la forma asimétrica más simple:
a) Dado el segmento AB, se sitúa sobre BF, perpendicular a
AB, un segmento BD = AB/2, y se une A con D. Con un compás, tomando como centro
D, se obtiene DE = DB. Después tomando como centro A, se traza el arco de
círculo EC, siendo C el punto buscado. La longitud AB se ha dividido en dos
partes iguales de forma que la mayor es a la menor como la suma de las dos es a
la mayor.
AC/CB = AB/AC
a/b = (a + b)/a
Esta proporción, que corresponde a la partición más simple
de una magnitud en dos partes desiguales o partición más lógica, es lo que
Euclides en el libro VI, proposición 30, de los Elementos, plantea como
«dividir una recta dada en extrema y media razón», y define así al inicio del
mismo libro (del 3): «Se dice que una recta está dividida en extrema y media
razón, cuando la totalidad del segmento es al segmento mayor como el segmento
mayor es al menor».
Cuando la totalidad del segmento constituye la unidad, la
longitud del segmento mayor es 0,618 y la del segmento menor es 0,382.
Hay otra manera sencilla de encontrar esta proporción
utilizando regla y compás, y que no parte de la totalidad del segmento sino del
segmento mayor
:b) Dado el segmento AC, construir el cuadrado ACDE, buscar
el punto medio h del lado AC, unir h con D. Con h como centro, trazar desde D,
el arco de círculo que haga intersección con la prolongación de AC, con lo que
se obtiene el punto B. Tenemos que: AC/CB = AB/AC a/b = a + b/a
La relación a/b resultante de la «división de una recta en
media y extrema razón» ha recibido diferentes denominaciones en el transcurso
del tiempo, pero las definitivas le fueron otorgadas en el Renacimiento. Luca
Pacioli la calificó como Divina Proporción en su obra De Divina Proportione,
publicada en Venecia en 1509, en la que justifica tal denominación en base a
las correspondencias que encuentra entre esta proporción y la divinidad misma.
Destaca cinco:
Ella es una y nada más que una y no es posible asignarle
otras especies ni diferencias.
Así como in divinis hay una misma sustancia entre tres
personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, de la misma manera una misma proporción
de esta suerte siempre se encontrará entre tres términos.
Dios, propiamente, no se puede definir ni puede ser
entendido por nosotros con palabras; de igual manera esta proporción no puede
jamás determinarse con número inteligible ni expresarse con cantidad racional
alguna sino que siempre es oculta y secreta y los matemáticos la llaman
irracional.
Así como Dios jamás puede cambiar y es todo en todo, y está
todo en todas partes, esta proporción es siempre la misma e invariable y de
ninguna manera puede cambiarse.
Finalmente, así como Dios confiere al ser la virtud celeste,
por ella a los cuatro elementos y a través de ellos a la naturaleza, esta
proporción da el ser formal, aquí Pacioli cita a Platón y a su diálogo Timeo,
al cielo mismo, atribuyéndole la figura del dodecaedro, sólido compuesto por
doce cartas pentagonales que no es posible formar sin la divina proporción.
Según Pacioli, Leonardo da Vinci fue el ilustrador De Divina
Proportione, y es precisamente a él a quien se atribuye la otra denominación
con que es conocida esta proporción: sectio aure a (sección áurea) de donde provienen
los nombres de Sección de Oro , Golden Section , Goldene Schnitt, Section d'Or
, etc.
La sección áurea, que corresponde a la relación a/b, también
puede ser expresada por el número que de ella resulta, un número irracional
cuyo valor aproximado en fracciones decimales es:
1,61803398875...
o, más simplemente,
1,618 = número de oro
Veamos su construcción gráfica:
AK = AG + GK = √5/2 + 1/2 = √5 +1/2 = 1,618 = Φ
La letra griega Φ fue sugerida por Mark Barr y W. Schooling
en los anexos matemáticos del libro de Theodore Cook The Curves of Life para
nombrar el número de oro, por ser la letra inicial de Fidias. El número de oro
presenta una serie de características que lo convierten en un número realmente
único. Matila Ghyka ha demostrado todas sus propiedades aritméticas y
algebraicas, y afirma que «esta razón aparece como una invariante logística que
procede del cálculo de relaciones y clases del que Peano, Bertrand Russell y
Couturat han demostrado que se puede deducir toda la matemática pura partiendo
del principio de identidad».
La serie Φ es una progresión geométrica cuya razón es Φ con
la siguiente propiedad: un término cualquiera de la serie es igual a la suma de
los dos precedentes:
1, Φ, Φ 1 , Φ 2 , ...Φ n , ...
La principal consecuencia práctica de esta propiedad es que
partiendo de sus términos consecutivos se puede construir la serie ascendente o
descendente de los otros mediante adiciones o sustracciones.
Se trata de una serie multiplicativa y aditiva a la vez, es
decir, participa simultáneamente de la naturaleza de una progresión geométrica
y de otra aritmética.
El cuadrado es especialmente interesante: el número de oro
se eleva al cuadrado sumándole la unidad:
Φ 2 = Φ + 1
Propiedad que resulta notable desde el punto de vista
aritmético:
Φ = 1,618
en lugar de multiplicar:
Φ 2 = 1,618 x 1,618
es suficiente escribir:
Φ 2 = Φ + 1 = 2,618.
Suponiendo desconocido el valor de Φ , éste podría ser
hallado a partir de la igualdad
Φ 2 = Φ + 1
Se trataría de encontrar un número tal que fuese sobrepasado
por su cuadrado en una unidad; dicho de otra manera, consistirá en resolver la
ecuación
x 2 = x + 1
o
x 2 - x - 1 = 0
cuyas raíces son, como hemos visto anteriormente
x = √5 + 1/2 = 1,618
x 1 = √5 - 1/2 = 0,618
Pero es más notable aún desde el punto de vista algebraico,
pues permite convertir las expresiones de Φ en un binomio de primer grado.
Si se divide por Φ la expresión
Φ 2 = Φ + 1
se obtiene
Φ = 1 + 1/ Φ o
1/ Φ = Φ - 1 = 0,618
De lo que se deduce que la elevación al cuadrado del número
de oro le añade la unidad y su inversa se la suprime. Si
Φ 2 = Φ + 1
las potencias sucesivas de Φ se podrán escribir
Φ 3 = Φ 2 + Φ
o
Φ 3 = Φ + 1 + Φ = 2 Φ + 1
con lo que resulta, por tanto, un binomio de primer grado.
Y, para
Φ 4 = Φ 3 + Φ 2
sustituyendo tendremos
Φ 4 = 3 Φ + 2
Y esto se repetirá sucesivamente. Esta propiedad se formula
algebraicamente así:
Φ n = un Φ + u (n-1)
siendo u el término general de la serie de Fibonacci:
Φ = 1 Φ
Φ 2 = 1 Φ +1
Φ 3 = 2 Φ +1
Φ 4 = 3 Φ +2
Φ 5 = 5 Φ + 3
Φ 6 = 8 Φ + 5, etc.
Una construcción geométrica muy sencilla permite representar
sobre una misma línea recta la serie Φ (potencias positivas y negativas):
Tomando como unidad el segmento AB de la recta x, desde el
punto B se traza la perpendicular BC = 1/2 AB; pasando por C se traza la recta
Ay.
Con C como centro y CE como radio se señala el arco BG; con
A como centro y AG como radio trazar el arco GD. Se eleva desde el punto D la
perpendicular DH; con H como centro y HD como radio, se señala el arco OK, y
con A como centro y AK como radio, el arco KE. Se traza la perpendicular EL.
Mediante el mismo método, se traza el arco EM, después el
arco MF y así sucesivamente. Si
AB = 1
resulta que
AD = 1/ Φ ó Φ - 1
AE = Φ - 2
AF = Φ - 3
La construcción de potencias positivas es igualmente
sencilla: con C como centro y CE como radio se traza el arco BO; después, con A
como centro y AO como radio, el arco ON, con lo que se determina el punto N.
Resulta que: AC = √5/2, que CO = 1/2, y que AN = AO = AC + CO = √5+1/2= Φ . Si
se sigue el mismo procedimiento, se pueden trazar sobre el prolongamiento de Ax
las longitudes correspondientes a Φ 2 , Φ 3 , y sucesivas.
Una propiedad característica del número de oro es que,
además de introducir la asimetría, introduce una continuidad al infinito,
facultad de repetirse indefinidamente, lo que le convierte, en palabras de
Matila Ghyka, en «el más interesante de los números algebraicos
inconmensurables».
Esta facultad se demuestra también en las propiedades
geométricas de la sección áurea. Si, siguiendo el esquema inicial de «la
división de una recta en media y extrema razón», trazamos el correspondiente
rectángulo áureo, tendremos:
Un rectángulo en el cual se establecen las relaciones AE/EB
= AB/AE = Φ, y nos encontraremos con un primer ejemplo de recurrencia formal.
Otra propiedad interesante de esta espiral es, que sea cual
fuere la diferencia de longitud entre dos segmentos de la curva, la forma se
mantiene constante; la espiral no tiene punto final, se extenderá
indefinidamente hacia el exterior o el interior, pero permanecerá homotética,
es decir, semejante a sí misma.
Esta propiedad peculiar de la espiral logarítmica, que no
comparte con ninguna otra curva matemática, corresponde al principio biológico
que rige el crecimiento de la concha del molusco: ésta crece a lo largo y a lo
ancho para adaptarse al crecimiento del animal pero permanece siempre
homotética.
Según D'Arcy Thompson, «la existencia de esta relación de
crecimiento constante, de esta forma constante, constituye la esencia de la
espiral equiangular y puede ser considerada como la base de su definición».
Espirales como ésta han existido en la naturaleza desde hace millones de años.
Es posible que éste sea el origen de la seducción que su belleza ejerce a la
mirada humana. Theodore Cook ha estudiado la presencia de la espiral en la
botánica, tanto en lo que se refiere al perfil de una planta o de sus
diferentes partes, como en el análisis matemático de los diagramas de
crecimiento y la disposición de las hojas y los granos; también los ha
estudiado en los organismos animales, en los cuernos de los antílopes y las
cabras... y observa que una progresión geométrica como la serie 0 se puede
considerar como el esquema numérico de las pulsiones radiales de una espiral.
«Toda espiral evoca una ley de crecimiento» afirma Ghyka, viendo en ello la
causa del motivo de la espiral aplicado al arte o como detalle arquitectónico.
Uno de los participantes, Salvatore Caronia (director del
Instituto de Composición Arquitectónica y de Urbanística de la Universidad de
Palermo), escribe las impresiones de este primer congreso internacional
destacando la supervivencia del espíritu de Pitágoras y el rigor del número, al
mismo tiempo que se pregunta: «¿Cómo este grupo selecto de artistas de
exquisita sensibilidad moderna que ha presidido la organización de la Trienal
puede haber pensado en esta Mostra degli Studi delle proporzioni?
Es como si el artista comenzase a tener miedo de su propia
libertad fuera de los límites de la tradición; con el temor de huir de aquella
armonía universal que conforma y rige toda creación del hombre, ya sea
artística o técnica, el artista busca una disciplina cuyas raíces se encuentran
en el número y en la ininterrumpida tradición de estudios en el campo de la
matemática y de la geometría, como han hecho los artistas de todos los siglos
para deducir una guía, implícita o mediata, para su creación».
De hecho, en el congreso estaban representadas tendencias
muy diversas: desde los idealistas convencidos, los estudiosos del tema de las
proporciones, hasta los intransigentes que no sólo negaban cualquier posible
acuerdo entre teoría y arte sino que incluso cuestionaban la eficacia y la
razón de ser del propio congreso. No obstante, se desprendía un resultado claro
de la discusión general: si bien toda obra de arte es autónoma, irrepetible en
su esencia, se pueden reconocer ciertos valores estructurales, como la
presencia de un orden interno que estaría en el origen de esta experiencia que
denominamos belleza.
Por ejemplo, en Le Chahut, considera en primer lugar los dos
ejes AB y CD que dividen la tela simétricamente vertical y horizontalmente; a
continuación, las divisiones según la sección áurea: EF, GH, IJ y KL; las
líneas de los rectángulos secundarios ST, UV, MN, OP; finalmente, las
diagonales GJ, AL, 1L, CH, que dan las inclinaciones de las cabezas de los
bailarines, del movimiento de las piernas, y la dirección del mástil del
contrabajo. Por su parte, M. Marlais ha analizado la relación entre Seurat y
sus compañeros de L'École des Beaux-Arts de París, Aman-Jean y Seon, muy
influencia-dos por Puvis de Chavannes quien, afirma, construía su obra según la
sección áurea. Con su estética y su técnica, Seurat quiso extraer del
impresionismo ciertas conclusiones; éstas no sólo le superaron sino que
contribuyeron a sentar las bases de movimientos posteriores como el Cubismo o
el Purismo.
A principios del siglo XX, un grupo de artistas
reivindicarán clamorosamente la sección áurea. En octubre de 1912 se inaugura
en la Galerie La Boétie de París una exposición que ha sido reconocida como la
principal manifestación y la última de la vanguardia en Francia antes de la I
Guerra Mundial: La Section d'Or éstos se
inclinaban por una reflexión teórica
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